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FUE EN CRUZ DE GUADALUPE LA FAENA DE LA EMOTIVIDAD

 

Con la experiencia de sus cuatro décadas, Severo García Espinoza era algo desconfiado de la política: Se tomó su tiempo para apoyar la campaña del candidato Temo Balderas, pero cuando éste ganó la Presidencia, se convenció que había sido la mejor decisión; así que al comienzo de las faenas ciudadanas, no dudó en seguirlo, apoyando la iniciativa del Ayuntamiento, que fue beneficiando varias localidades.

Participó en varias de estas jornadas, no solo por su vocación social, sino también con la esperanza de que alguna vez, el contingente de funcionarios y empleados municipales, junto con los voluntarios, llegara a su localidad: La Cruz de Guadalupe. El grupo recorrió Los charcos, El chamal, Tampate, Joya de las vacas, San Miguel, Manja Tamapatz, Pajamtzen, Pocmab, Santa Cruz, La Reforma, Los hornos, y Pocteja.

El 19 de agosto pasado, Severo quedó en el camino de la vida, por eso después de la tarea de Santa Anita, fue doña Bonifacia de Jesús Hernández –la tía- quien tomó su lugar acompañando a los faeneros el sábado 27, y su estampa de mujer de la tercera edad cargando cubetas con el material que dona el gobierno local, recorrió y sorprendió en las redes sociales.

El esfuerzo de la aquismonense cumplió el cometido, cuando después de La caldera el jueves, la décimo sexta faena sabatina llegó éste 8 de septiembre a Cruz de Guadalupe, a la par con el arribo del presidente municipal Cuahutémoc Balderas Yáñez, desempacado en plena madrugada directamente de la Ciudad de México, donde horas antes había estado con la prensa nacional, promoviendo el próximo Festival de la Huasteca.

El alcalde había tenido contratiempos en este viaje por carretera, porque no ha comprado vehículo nuevo para trasladarse, pues –como detalló el Oficial Mayor, Eligio Villedas Guzmán- si lo hiciera “eso nos costaría como cinco rampas de faena”. Sin embargo, Temo Balderas sabía que no podía faltar, para cumplir con el compromiso a la memoria del hombre que, después de tanto insistir, creyó en él, y lo siguió en las acciones colectivas de pavimentación.

Por eso entre los minutos de silencio y de aplausos en memoria de Severo, las lágrimas asomaron en los ojos de sus hermanos Carmela y Guillermo, y de sus padres Matilde García y Tomasa Espinoza; también causaron nudos en la garganta en el discurso del presidente, durante la convivencia en casa de Cristino, el juez, que paradójicamente asumió el cargo tras la ausencia repentina de Severo, el amigo que éste sábado estuvo más presente que nunca.

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