CONSTRUYEN RAMPA VOLUNTARIAMENTE: LUEGO ESTRENARON MOCHILAS Y ZAPATOS
Oziel había sudado más la playera de la Selección Mexicana que cualquiera de los jugadores profesionales que la integran; el sol sabatino no azotaba tan fuerte y frondosos árboles prodigaban generosa sombra, pero el pequeño ya había entregado el esfuerzo de sus diez años desde temprana hora, cargando de un extremo a otro la carretilla Truper casi al tope de mezcla, para pavimentar la rampa que llevará de su localidad “El chamal”, a “Paxalja”.
Nancy – a su vez- tuvo que quitarse la sudadera rosa y anudarla a su diminuta cintura, porque cuando salió de “La yerbabuena” (comunidad distante casi una hora en vehículo) aún estaba fresca la mañana, pero de tanto ir y venir con su cubeta de agua, la niña de nueve años terminó también por entrar en calor. A ninguno de los dos infantes les importó demasiado, y eso que aún no sabían lo que les esperaba.
Cerca de ellos un hombre de elevada estatura, gorra de azul tenue, y camisa a cuadros, salpicaba de cemento su pantalón de mezclilla, y al igual que Oziel hundía despreocupadamente sus botas en el cemento aún sin fraguar. Cuando vio tan sucios los diminutos zapatos del niño le preguntó con su acento característico de la gente de Tamapatz: “¿De qué número calzas?, te los voy a cambiar por unos nuevos”.
El menor apenas si reconoció al de la voz, quien por su parte parecía recordar los viejos tiempos en la albañilería durante su estancia laboral en Estados Unidos, mucho antes de convertirse en gobernante de uno de los municipios más importantes de la Huasteca Potosina. “Traéte unos del 23”, le dijo -ya informado- Cuahutémoc Balderas Yáñez a (su asistente) “El buki”; Víctor soltó la pala y apuró en cumplir la encomienda.
En esa dinámica de tareas eslabonadas, disposición al por mayor, y apoyo sin distingos de cargos ni posiciones, se desarrolló la segunda faena organizada por el Ayuntamiento de Aquismón en “El chamal”, donde trescientos metros cuadrados terminarían pavimentados gracias a una amalgama de acciones pasadas por agua, arena, grava, polvo, y cemento, en la que no faltaron los chascarrillos y la convivencia.
Junto al alcalde Balderas Yáñez, pudieron verse los regidores Flora Botello, Josefina Martínez, Lorenzo Medina, y Jesús del Ángel. El secretario municipal, José Antonio Padrón de la Parra; el oficial mayor, Eligio Villedas Guzmán; el coordinador de Desarrollo Social, Valente Oyarvide Montes; y los directores de Obras Públicas, Asuntos Indígenas, Proyectos Productivos, y Alcoholes; así como infinidad de empleados de diversos departamentos del gobierno local.
Ya cuando comenzaba la tarde, la jornada llegó a su fin; los sonidos incesantes de la mañana fueron menguando, conforme se recogía la herramienta y se acababa el material facilitados por la administración municipal. Iniciaba a la vez el andar hacia la compartición de los alimentos: Bolim y mole esta vez. En ese marco, salieron a relucir los obsequios en reciprocidad a la colaboración de todos los voluntarios: Despensas, machetes, impermeables, palas, cucharas, martillos, y morrales.
Los primeros regalos fueron para Oziel, con su calzado reluciente (que quizás estrene sobre el pavimento nuevo); y Nancy, con su mochila llena de útiles escolares que mucho le servirán en su tercer grado de Primaria.



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